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Publicado: 02/12/2005 imprimir

Sobre los exámenes, los miedos y el estudio eficaz

Las fechas de exámenes se presentan como un período estresante. El miedo a las evaluaciones y los malos hábitos pueden provocar resultados poco alentadores. Universia te ofrece una guía para alcanzar un estudio eficaz y superar los nervios paralizadores.

Si bien el cansancio del año se hace notar, el entrenamiento de meses de estudio intenso facilita el camino para atravesar con éxito el último período académico antes de las esperadas vacaciones. Sin embargo, las situaciones de exámenes no dejan de provocar estragos en los estudiantes.

La escena se repite. Un joven se dispone a estudiar sentado, quizás, en la cama de su habitación. Mientras ordena los apuntes, advierte que no cuenta con toda la bibliografía del programa. La busca y encuentra unos resúmenes fotocopiados realizados por algún estudiante aplicado y distribuidos, casi ilegalmente, por sus compañeros de curso. Vuelve a acomodarse con la almohada como respaldo. Ahora sí, se dispone a estudiar. Comienza a leer las primeras líneas de los apuntes tomados en clase. Vuelve a levantarse en busca de algún bocadillo interesante. Finalmente, regresa a su habitación, pero esta vez lo vence el sueño y duerme hasta que el teléfono lo despierta.

Circunstancias similares se repiten a mares entre los estudiantes universitarios. Según los especialistas, son errores comunes que perjudican la eficacia del estudio. Y si a esta problemática se le suma el estrés provocado por las situaciones de exámenes, los resultados obtenidos se ubicarán lejos de expectativas positivas.

Una investigación realizada por docentes de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) junto con la ONG "Crecer sin violencia", indica que exponerse a situaciones de exámenes altera el organismo. El estudio titulado "Cambios orgánicos asociados con el temor durante las evaluaciones en la universidad" sostiene que durante los períodos de evaluaciones se observa una disminución de las defensas y de los glóbulos rojos, junto con ciertas alteraciones de la hormona cortisol que cuando se produce en exceso puede destruir neuronas e inhibir la producción de nuevas células madre.

Evitar estas alteraciones físicas resulta poco probable ya que las reacciones fisiológicas son difíciles de controlar. Sin embargo, es factible adquirir hábitos que favorezcan un estudio a conciencia y que le permitan al alumno atravesar la situación de examen con el menor estrés posible. ¿Cuáles serían, entonces, aquellos comportamientos que favorecen un estudio eficaz?


El material de estudio. Un error común a la hora de preparar exámenes es estudiar de apuntes prestados. "Estudiar del material realizado por otros suele ser una desventaja en tiempo y comprensión", afirma la lic. Viviana Pasquale, especialista del Gabinete Psipedagógico de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Facultad Regional Córdoba (FRC). Los resúmenes que circulan asegurando un completo panorama del programa de estudio tampoco resultan recomendables.

"El resumen como el apunte constituyen modalidades de estudio que, como técnicas, son muy personales. Cada persona al resumir ya maneja un material y lo fija", sostiene el lic. Fernando Gasalla, encargado del Departamento de Orientación Vocacional y Apoyo Pedagógico de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). El método del resumen, por otra parte, suele llevar demasiado tiempo, por eso, "es conveniente utilizar otras técnicas como los mapas conceptuales, los cuadros comparativos, los esquemas situacionales, que aprovechan mejor el tiempo", continúa Gasalla.


El ambiente. No resulta menor la atmósfera en la que se estudie. "Debe ser un ambiente iluminado con luz solar y con una buena ventilación natural", señala Pasquale. La comodidad es un dato importante. "Es fundamental estudiar sentado y sobre una mesa o escritorio. Allí se podrán desplegar los materiales y concentrarse. No es recomendable sillones mullidos o la cama ya que esto tiende al sueño", indica Gasalla.


Los horarios. Respecto de esta cuestión, cada persona debe conocer las horas del día en las que logra una mayor concentración. "Es importante que el estudiante tenga en cuenta en qué momentos del día el estudiar le rinde más", señalan desde la UNGS.

Planificar el día de estudio, incorporando el cansancio como variable, resulta un hábito fundamental para no dejarse llevar por los estados de ánimo. "Es preferible no estudiar por jornadas prolongadas debido a que el sistema nervioso se mantiene atento por períodos que oscilan entre 40 ó 50 minutos. Se pueden alternar pequeños recreos o realizar actividades prácticas en los momentos de descanso", indica Pasquale. "Ponerse objetivos de estudio y utilizar el reloj para evaluar el tiempo en forma objetiva resultan buenas estrategias para organizarse", subraya Gasalla.


Las distracciones. Toda situación de examen suele presentarse de la misma manera: material extenso y tiempo escaso. "Por suerte tenemos la capacidad neurológica y cognitiva de controlar estímulos y focalizar la atención de acuerdo con objetivos personales", advierte Gasalla. Un síntoma típico de las jornadas de estudios son las continuas caminatas en busca de comida o elementos de librería. No son casuales estos síntomas, Pasquale explica que se deben a que el aprendizaje sistemático de una asignatura no suele ser placentero, aún cuando sea de interés personal. Sin embargo, estas distracciones son evitables, Gasalla advierte que la ansiedad que genera el estudio provoca que constantemente se necesiten cosas, por eso, se debe tener todo aquello que se pueda necesitar a menos de un brazo de distancia.

La misma ansiedad suele provocar hambre. "Es recomendable tomar líquidos en vez de comer. Se ha comprobado que el líquido despeja. El alimento sólido lleva a la digestión, es decir, la sangre se concentra en el estómago y causa desgano y sueño", advierte Gasalla.


Estudiar en grupo. Si bien estudiar en grupo ofrece ciertas ventajas, se deben conocer las fases en las que la grupalidad será beneficiosa o perjudicial. "Se recomienda el grupo luego de un buen manejo individual de materiales. El estudiante necesita previamente enfrentar el aprendizaje solo, entrar en contacto con los contenidos y comprenderlos a su manera. Luego, el intercambio con los demás servirá para esclarecer y fijar lo estudiado", advierte Gasalla. Por otra parte, si bien la afinidad emocional es importante, el grupo debe priorizar el aprendizaje por encima de todo. "Un grupo puede fácilmente convertirse en una reunión social y correr el riesgo de perder tiempos fundamentales", señala Pasquale. A su vez, es importante la participación igualitaria de todos los integrantes, "no es bueno un grupo en los que unos sepan y expliquen y otros escuchen pasivamente", sostiene Gasalla.


El miedo a los exámenes. Continúa