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Publicado: 13/09/2005 imprimir

Los porteños serían más tolerantes de lo que creen

Pese a que la mayoría acepta a los inmigrantes y no habría conflictos con personas de otro credo, la mitad de los encuestados por la UB dice que la sociedad aún es poco tolerante. La homosexualidad divide las opiniones y la aceptación de la diversidad parece estar atada al cambio generacional

Te banco pero no mucho. En materia de tolerancia, los habitantes de la ciudad de Buenos Aires tendrían una doble visión. Es que si bien en líneas generales la sociedad se muestra permisiva en relación con la inmigración y la orientación sexual, cuando debe definirse la mitad de los porteños cree que son poco tolerantes.

Así lo plantea el último sondeo del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (UB), que encuestó a más de 600 ciudadanos el último mes para conocer cuán permeables son a los extranjeros, a los de diferente religión y a los homosexuales, entre otras cuestiones vinculadas a la diversidad social.

De acuerdo con esta investigación, más del 75% de los consultados cree que todos los extranjeros que soliciten la ciudadanía merecen obtenerla por igual, sin importar su país de origen.

De todos modos, 1 de cada 5 piensa que no se debería otorgar la ciudadanía argentina a individuos portadores de determinados orígenes nacionales. Entre ellos, las personas que provienen de los países limítrofes concentran el 60% del rechazo y los orientales casi el 22%. Es decir, esos dos grupos se llevan más del 80% del prejuicio y la intolerancia social.

"Este es un resultado esperable en sociedades que como la nuestra, que han sufrido profundos procesos inmigratorios. Por otra, podría deberse también a que históricamente no han existido en nuestro país conflictos religiosos de magnitud tal como para dividir a los ciudadanos", reveló el estudio liderado por la especialista Virginia García Beaudoux.

La muestra de la universidad indicó que se tolera el mismo grado de libertad para mujeres y varones (78%). Sin embargo, casi la mitad de las personas asiente más en los hombres ciertas conductas como emplear "malas palabras" para expresarse o emborracharse.

En materia religiosa, la indulgencia se mostró aún más alta que la referida a grupos nacionales: el 90% aceptaría que sus hijos se casaran con personas de religiones diferentes y más del 85% estaría dispuesto a contraer matrimonio con alguien de otro credo.

La flexibilidad para aceptar a personas de otras religiones como cónyuges aumenta a medida que disminuye la edad de los entrevistados: lo haría el 80% de los mayores de 40 años y el 90% de los menores de 40 años de edad. Además, casi la totalidad de la muestra (más del 96%) coincide en la creencia de que la Argentina no debe cerrar sus puertas a nadie por la religión que profese.


La orientación sexual y el cambio generacional

Respecto de los derechos y conductas permitidas a los homosexuales, la UB encontró un cuadro de situación más complejo. Mientras las opiniones se presentan divididas casi por mitades cuando de refiere al tema del matrimonio, existen diferencias significativas entre las personas mayores y menores de 40 años.

Casi el 56% de la población total está de acuerdo con que se autorice el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero mientras el 66% de los menores de 40 se manifiesta de acuerdo, la tendencia se invierte para los mayores de esa edad, donde más del 50% se posiciona en desacuerdo.

Al momento de hablar sobre la adopción de niños por parte de parejas conformadas por personas del mismo género, la mayoría (62%) se manifiesta en desacuerdo. Ahí también las diferencias por rangos de edad son destacadas: aunque en todos predomina el desacuerdo con la propuesta, mientras se opone el 56% de los menores de 40, lo hace de igual forma el 70% de quienes han superado esa edad.

La encuesta de la UB también avanzó sobre la homosexualidad en la escuela. Al parecer, al 70% de los padres no les preocuparía que sus hijos tuvieran maestros gays. Si bien la tendencia se replica en todos los grupos de etáreos, hay 11 puntos de diferencia entre mayores y menores de 40 años de edad: no le preocupa al 64% de los mayores y al 74% de los menores.

Además, casi el 45% de la muestra define a la homosexualidad como una elección de vida. "Nuevamente, hay una diferencia de percepción importante según las edades: para los menores de 40 años la homosexualidad es ante todo una elección de vida (56%), mientras que solo el 31% de los mayores la ve de ese modo. En cambio, las personas de más de 40 años se inclinaron en primera instancia a definirla como algo "genético" en el 33% de los casos, mientras que esta opción sólo sumó un 24% de consenso entre los más jóvenes. También es interesante señalar que menos de un 20% del total de los entrevistados la considera una enfermedad", describió el sondeo.

"La tendencia de los datos permite predecir cambios a futuro, a medida que se produzcan recambios generacionales que darán lugar a nuevos consensos", interpretaron los analistas de la UB.

En este sentido, la mayoría (64%) no encuentra perjudicial que la TV muestre personajes travestis u homosexuales. Al igual que en los ítems anteriores, se registran diferencias según la edad de los entrevistados: 72,4% de los más jóvenes no encuentran al hecho nocivo, mientras que el porcentaje, aunque continúa siendo mayoritario (54%) baja 18 puntos en los mayores de 40.

Por otro lado, la abrumadora mayoría de los entrevistados acepta sin problemas la cercanía personal con individuos de orientación homosexual: 89,5% no tendrían problema en invitarlos a sus casas ni tampoco en compartir un espacio público con ellos.

Autoevaluación

Para los encuestadores resultó clave observar que la autoevaluación que realizaron los ciudadanos acerca del nivel de tolerancia social que nos caracterizaría como sociedad arroja opiniones que se encuentran repartidas y divididas en porcentajes similares.

Mientras el 35,5% cree que "somos muy o bastante tolerantes", un 41% que "somos poco o nada tolerantes", la opción de respuesta seleccionada con más frecuencia en este caso fue "poco tolerantes" (36%).

De esta forma, al momento de definir cómo es la sociedad, los porteños muestran una visión dual, a lo que la UB se preguntó: "¿nos vemos o autodefinimos peor de lo que realmente somos? O ¿los rápidos cambios hacen que nos juzguemos más sobre la base de como éramos hace unos años que sobre la base de como somos en la actualidad?". Los futuros adultos pueden llegar a mostrar otra cara que recién asoma.


Fuente: COP UB