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Publicado: 01/06/2004 imprimir

El cuentapropismo es cada vez más habitual

El autoempleo como salida laboral ante la crisis se incrementó en los últimos años, incluso entre quienes tienen título universitario. Según la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) trabajan más horas y perciben menos ingresos que los asalariados. Porqué la desocupación los afecta más que al resto

Remisero, electricista, plomero, constructor, comerciante y hasta vendedor de pastelitos, velas y sahumerios. Cualquier actividad que genere algún tipo de ingreso es válida a la hora de hacer frente a la coyuntura económica nacional. Para algunos, el trabajo autónomo representa un escape transitorio ante el desempleo, para otros es el producto de una decisión personal ?e incluso familiar? planificada que termina por transformarse en un empresa de mayor envergadura.

Cualquiera sea el caso, lo cierto es que la falta de empleo ha castigado a este segmento laboral con mayor severidad que al resto del mercado de trabajo. Así lo indica un estudio llevado a cabo en la Facultad de Ciencias Económicas y financiado por la Secretaría de Ciencia y Tecnolología (SECyT) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), que señala que el efecto de la desocupación entre los cuentapropistas superó en más de un 20 por ciento la incidencia que tuvo en el resto de los trabajadores.

Realizada sobre los principales conglomerados urbanos del país en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la investigación destaca además que los autoempleados trabajan mayor cantidad de horas y, a la vez, ganan menos dinero que los asalariados.

"Esto determina que el ingreso por hora de este sector resulte hasta un 22 por ciento inferior que el de las personas con otra modalidad laboral", explica Roberto Giuliodori, director del estudio y profesor de la cátedra de Estadística I de dicha unidad académica.

El porcentaje adquiere mayor significación si se considera que, en Argentina, el cuentapropismo constituye aproximadamente un cuarto de la fuerza laboral -es decir, uno de cada cuatro trabajadores- lo que representa aproximadamente el 23 por ciento del total de la población ocupada, según lo indicado por el investigador.

"La proporción en nuestro país es mucho mayor que en las naciones desarrolladas, en las que este sector configura sólo el 12 por ciento de la población económicamente activa", compara Giuliodori.


Perfil del cuentaporpista

El sexo, la edad y el nivel de educación de una persona son variables que influyen directamente en la posibilidad de engrosar las filas de los autoempleados, de acuerdo a lo señalado en el estudio. Así, alrededor de dos tercios del total son varones con una edad promedio que supera entre 4 y 5 años la de los no cuentapropistas.

"Este fenómeno de -mayor envejecimiento- indica que al grupo de los trabajadores autónomos ingresan individuos con una edad superior a la que tienen normalmente los sujetos que entran al resto del mercado laboral", asegura el docente, y añade que esto sugiere que en los últimos años se han producido "traslados poblacionales", es decir, desocupados que se refugian en el trabajo por cuenta propia para paliar la situación.

Entre las ramas de actividad que marcan mayor concentración, se encuentran el comercio por mayor y menor, juntamente con la construcción, a la par que se observó un incremento de individuos que prestan servicios personales y realizan reparaciones.

Por otra parte, se demostró que hay una relación estrecha entre el grado de instrucción y la probabilidad de integrar este segmento, de manera que "a menor escolarización mayor posibilidad de ser cuentapropista", explica Giuliodori.

Sobre este aspecto, las cifras son reveladoras: en la actualidad, una gran proporción de autoempleados no completó la educación formal obligatoria (casi 40 por ciento sólo tiene estudios primarios), en tanto que la enseñanza secundaria alcanza el 36 por ciento.


El mito del médico-taxista

Aunque tradicionalmente el sector cuentapropista ha estado integrado por personas con un nivel educativo medio, en las últimas mediciones se registró un incremento importante de individuos con estudios universitarios, llegando a constituir el 20 por ciento de este sector.

Desde la perspectiva de Giuliodori, la presencia de egresados se explica, en parte, porque muchos de ellos ejercen su profesión de manera independiente, sin estar organizados bajo la forma de empresa.

Aunque el razonamiento parece lógico, la realidad indica que existe un porcentaje significativo de graduados que desarrollan tareas desvinculadas a la carrera que estudiaron: según la investigación, 3 de cada 10 autoempleados con instrucción superior -universitaria y terciaria- trabajan en labores ajenas a su título.

Asimismo, se observó que los egresados en Humanidades tienen mayor posibilidad de ocupar puestos no relacionados con su diploma, en tanto que la tendencia contraria se registró en el área de las Ciencias Médicas, entre quienes, comparativamente, la probabilidad se reduce al 25 por ciento. En opinión del director del estudio, el porcentaje tira por la borda algunos preconceptos sociales: "Los datos demuestran que la difundida idea del médico-taxista, que tiene que dedicarse a cualquier cosa por la falta de inserción en su campo, es sólo un mito", comentó.


Impacto sobre el empleo de la economía global

Aunque algunas posiciones asocian al autoempleo con el trabajo informal y lo consideran poco productivo, Giuliodori destaca que existen pequeños emprendimientos que utilizan tecnología desarrollada y tienen un alto valor agregado, obteniendo en general resultados satisfactorios.

No obstante, admite que el impacto de este tipo de actividad sobre el empleo de la economía global es limitado. Esto se debe a las características que el trabajo autónomo asume en Argentina: "En nuestro país el cuentapropista es el que trabaja por si mismo, no lo hace en relación de dependencia ni tiene empleados a cargo, por lo tanto no posee una dimensión importante en términos de capacidad de absorción de puestos de trabajo" explica.

En este sentido, menciona que, comparativamente, una empresa ocupa más personal: "Con una compañía se pueden generar 30 o 40 empleos, en cambio harían falta 30 o 40 cuentapropistas para cubrir esa misma cantidad", grafica.

Por otra parte, en los casos en que se produce una expansión importante del autoempleo -ya sea en forma natural por una coyuntura, o bien como consecuencia de una política de fomento a microemprendimientos- surgen, a la par, diversos problemas para el Estado.

Entre ellos: el control del pago de impuestos y aportes a los sistemas de seguridad social y salud, el cumplimiento sobre disposiciones de localización y uso del suelo, y la observación de las regulaciones bromatológicas y de preservación del medioambiente, entre otros. Al respecto, el investigador destacó la necesidad de fortalecer las estructuras gubernamentales encargadas de actuar en estos campos.


El autoempleo en cifras


Cuentapropismo: ¿trabajo improductivo?


Fuente: Hoy la Universidad