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Con mucho entusiasmo Federico Miguel describe cómo fue que llegó a estudiar un curso de Emprendedorismo en la Babson College de Estados Unidos, gracias a una Beca que otorga el Banco Santander Río.
Oriundo de General Pico, Provincia de La Pampa, llegó en 1999 a la ciudad de Córdoba para cursar la carrera de Contador Público. En 2004 dejó la contabilidad y decidió a estudiar Abogacía en la Universidad Empresarial Siglo 21 (UESiglo21). Según sus probabilidades y al programa a distancia cree que va a estar recibiéndose el año que viene.
Federico explica que la selección de su primera carrera estuvo orientada por la formación comercial que había recibido en su escuela secundaria. También participó de tests, entrevistas dadas en el colegio y que mostraban una orientación de las inclinaciones de cada alumno. Finalmente, viajó a Buenos Aires para hacerse un test vocacional con un profesional y optó por seguir Contabilidad.
La decisión del cambio de carrera le llegó porque no se imaginaba realizando el  trabajo de un contador, dice que "le escapaba un poco a los números". Esta  inquietud vocacional le trajo aparejada una  presión de responsabilidad y por eso, antes de decidirse, lo meditó mucho pero al final asegura "fue la decisión correcta".
Una vez  que comenzó a cursar las materias en la UESiglo 21 se sintió más cómodo: "me empezó a gustar y atraer lo que estudiaba" y agrega que "interiorizaba  los conceptos con mayor facilidad".
Para él: "el campo del derecho es más amplio de lo que muchos creen. Porque como abogado uno trata con diferentes personas y de distintos ámbitos que te obligan a instruirte en esas realidades  para poder resolverles los problemas", explica.
Aunque está contento con lo que estudia si tuviera que definir su vocación personal Federico reniega de dividir las aguas según el contenido de la carrera en sí misma. Él no habla de abogados, contadores, diseñadores o periodistas "yo soy un emprendedor, o un entrepernurship como dicen acá", afirma.
Cuando era chico su padre le transmitió una teoría con la que coincide plenamente: "la Universidad nos da un título habilitante y después depende de nuestras habilidades". "Yo, asegura, estoy en constante movimiento tratando de generar ideas, proyectos y llevando adelante los ya emprendidos".
Federico sostiene "todos somos emprendedores desde antes de nacer ya que luchamos para llegar a la vida", pero muchas veces hace falta "que alguien que nos sacuda de la silla, del escritorio, del box, y despierte ese bichito inquieto que llevamos dentro."
El rol de las universidades es de suma importancia según él ya que éstas, dice Federico: "tienen los recursos necesarios para sacudirnos". Es más su vinculación con el mundo de los negocios nació a partir de la materia Emprendimientos Universitarios. Durante la cursada se realizaban micro-emprendimientos y él, a pesar de su inexperiencia, optó ponerse al frente como Gerente General, eso sí con muchas ganas. Al final del semestre el equipo que dirigía obtuvo el premio a mejor EMPRESA y Mejor Emprendedor del Semestre lo que le valió un puesto de trabajo en la inmobiliaria de uno de sus profesores.
Ahora en Estados Unidos agradece la beca que le otorgó el Grupo Santander-Río porque le permite estar en la  cuna del emprendedurismo y en la Universidad número uno del mundo en este tema.
"He vivido experiencias increíbles de los profesores y lo más importante, el contacto y las relaciones humanas con chicos y chicas de Rusia, China, Eslovenia, España, Inglaterra, México, entre otros".
Más allá de lo positivo para su formación personal cuenta que le gustaría desarrollar programas en Argentina para detectar Emprendedores, pero no sólo en las Universidades también en las villas, en la calle, "ejemplos de emprendedores que estaban ocultos y alguien los despertó sobran" asegura y por eso dice "me gustaría colaborar con ellos".